sábado, 25 de agosto de 2007

TERREMOTO EN EL DIA DE SU ASUNCION:SU INMACULADO CORAZON EVITO UNA MAYOR DESTRUCCION.


"Hoy Dios quiso destruir Lima, ¿ por qué Dios?". Así empieza la primera hoja del diario de mi sobrino de ocho años. ¿ Por qué Dios?, muchas personas se hacen esta pregunta y no encuentran respuesta. Algunos creyentes dicen que es un castigo divino, ciertos agnósticos dicen que un Dios no puede regodearse con el dolor ajeno y que por ello Dios no tiene ninguna relación con lo ocurrido, de lo contrario le debería muchas explicaciones a la humanidad.


Creo en Dios y no me averguenzo. ¿Explicaciones?, ¿es que acaso alguién le puede pedir explicaciones a Dios? El barro le pregunta a su alfarero ¿Por qué me diste esta forma? ¿ por qué se te ocurre crearme si luego seré destruido?. El barro no entendería.


No tengo respuestas, soy sólo barro. Pero la Inmaculada Concepción es la llena de gracia, ella si puede darlas.


La semana en que ocurrió la des-gracia, por gracia del señor viajé a Ancash; a un pueblito llamado Chacas, donde se celebraba la fiesta de Mamá Ashu (Virgen de la Asunción). El mismo quince de agosto a las 10:30 a.m asistí a la misa dirigida por el Padre Hugo de Censi y sus palabras estremecieron los corazones de todos los presentes. Él reveló a los asistentes una visión que tuvo. Intentaré recordar exactamente sus palabras para ser fiel al mandato de María nuestra Madre.


"Vi a Mamá Ashu llorando, muy triste, y le pregunté ¿ Por qué lloras Mamá? ¿ por qué si ahora tu pueblo tiene internet, hay combis que llegan a la ciudad y más personas pueden llegar a verte? ¿no deberías estar feliz por eso mamá? pero la Virgen me contestó - Esa modernidad es la que está llevando a la destrucción a mi pueblo- y la virgen seguía llorando, entonces vi como un rio de chocolate cubría todo Chacas, pude sentir el olor a tierra que emanaba del agua. Se acercaba velozmente, y en eso vi a tres niños que estaban en medio de las aguas y que no eran arrazados por ella. Me acerqué y les pregunté ¿Cómo se llaman?, me respondieron Jacinta, Francisco y Lucía. Ah, ¿ustedes son los de Fátima verdad?, les pregunté. Sí me dijeron. Y ... ¿ por qué ustedes no se hunden?, ¿por qué a ustedes el agua no se los lleva? Yo también quiero salvarme y que se salve mi pueblo. Inmediatamente vi que estaban parados en unos zapatos que tenían forma de zancos, muy altos, y en uno de ellos decía "oración" y el otro "penitencia". ¿Quieres que se salve tu pueblo? pues transmiteles este mensaje de la Virgen, "Oración y penitencia" me dijeron. Yo les dije que eso haría, que les transmitiría su mensaje. Luego vi en medio de los cerros una luz que me llenó de una paz indescriptible, supe en mi corazón que era la virgen de la Asunción".


Así terminó la visión del Padre Hugo de Censi. Cuando terminó de decir esto quedé con lágrimas en los ojos, era el presagio de una tragedia. La Virgen lloraba, su inmaculado corazón rogaba por nuestra salvación. Mandó un mensaje claro, ORACIÓN Y PENITENCIA, muchos no lo entendimos en ese momento, pero cuando horas más tarde llegaron las noticias de lo que sucedió en Ica, Chincha, Pisco, Lima y otros pueblos aledaños; todo quedó muy claro. El terremoto tuvo que destruir Lima, tuvo que destruir las viejas casona de Barrios Altos y el Rimac, pero no lo hizo.


Cuando regresé a Lima, mi hermana aún nerviosa por lo ocurrido me comentó que justo en el momento más fuerte del sismo vio un resplandor en el cielo. Ella pensó que todo se acababa después de eso, pero algo que no se imaginó es que en un momento así, sintiera paz y tranquilidad luego de ver la luz. Se puso a orar y algunas personas la acompañaron. Segundos después la tierra dejó de temblar.


No me queda la menor duda de que fue María en el día de su Asunción la que evitó que Lima fuera destruida. Lloró tanto por una segunda oportunidad para su pueblo que el señor de la Divina Misericordia sintió su dolor. Yo no sé mucho de telología, por eso tal vez no le pude explicar a mi sobrino por qué Dios quiso destruir Lima. Pero lo que si hice fue transmitirle el mensaje de nuestra Madre María. ORACIÓN Y PENITENCIA.